La realidad de viajar en crucero
Creo que a todos nos llega un punto en la vida donde por cosas del destino vemos un crucero por primera vez, y a muchos se nos despierta la curiosidad y nos preguntamos cómo será estar ahí. Ese momento me llegó bastante joven, y tuve la oportunidad de descubrirlo a los 14 años cuando tomé mi primer crucero. Un viaje de 3 noches por el caribe en el barco más pequeño de la flota en ese momento. Desde que reservamos tuve muchas expectativas y pocos miedos, algo típico de esa edad donde creemos que podemos enfrentarnos a todo. Muy diferente a la experiencia de mi esposo cuando le sugerí hacer un crucero por Europa, teníamos 23 años y a esa edad la ansiedad y la duda si suelen estar más presentes. Las preguntas que él se hacía son probablemente las que muchos se hacen: y si no me gusta? y si me aburro? y si me mareo? y si me siento encerrado? y si me enfermo?
A estas dudas solo podía responderle: y si te encanta? y si conoces muchos lugares? y si comes delicioso? y si luego no quieres viajar de ninguna otra manera? y esto último fue justamente lo que pasó. Para los que se lo preguntan, estar en un crucero es como estar en un hotel todo incluido, combinado con un centro comercial y un avión a la vez. Es una manera tranquila de conocer diferentes destinos en un solo viaje, sin perder la comodidad de un hotel, y lo mejor de todo es que siempre hay algo para hacer, para todo tipo de persona. De esto último hablamos un poco más en nuestro blog:
